Paso de IRPF a IS

Su negocio va bien. Siempre ha ido bien, o relativamente bien. No se queja al menos, con los tiempos que corren, pero siempre que llega el mes de Junio termina quejándose de que paga Ud. demasiado a hacienda.

Tiene la sensación, siempre extendida, de que quizás paga demasiado al fisco, pero en su caso quizás justificadamente dado que tiene un negocio de razonable envergadura, y por la que abona una cuota diferencial por la Ley 35/2006, de 28 de noviembre, del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas y de modificación parcial de las leyes de los Impuestos sobre Sociedades, sobre la Renta de no Residentes y sobre el Patrimonio (IRPF) de un considerable importe.

Quizás sea el momento de abandonar su tributación como empresario o profesional en Estimación Directa de IRPF. Si su tipo medio de gravamen supera el 25%, es aconsejable que piense en constituir una sociedad mercantil para explotar su mismo negocio y así tributar por el Impuesto sobre Sociedades (IS), en el que su tipo de gravamen general es este, e incluso puede ser menor.

En cuanto al momento de hacerlo, si toma la decisión, al menos no lo haga demasiado avanzado el año. Reparta el beneficio en el año en que realice el tránsito, y deje un trimestre (bajo unos rendimientos medios habituales).

El primer escollo que podríamos encontrar a priori sería que, la aportación de Ud. como persona física de un inmueble o del resto de activos de su propiedad, que son utilizados en el negocio (vehículos, maquinaria, mobiliario, etc.) y deberían ser aportados en la constitución de la nueva sociedad pueden suponer una alteración en la composición de su patrimonio que determinará la existencia de una ganancia o pérdida patrimonial, haría que Ud. pudiera tributar por dicho primer movimiento de traspaso de negocio en el IRPF.

Cierto es que el artículo 33.1 LIRPF define las ganancias y pérdidas patrimoniales como “las variaciones en el valor del patrimonio del contribuyente que se pongan de manifiesto con ocasión de cualquier alteración en la composición de aquél, salvo que por esta Ley se califiquen como rendimientos”. Además, el hecho de que se trate de bienes afectos a una actividad económica desarrollada por el contribuyente no impedirá dicha calificación (art. 28.2 LIPRF), donde establece que “para la determinación del rendimiento neto de las actividades económicas no se incluirán las ganancias o pérdidas patrimoniales derivadas de los elementos patrimoniales afectos a las mismas, que se cuantificarán conforme a lo previsto en la sección 4.ª de este capítulo”.

Sin embargo, se puede evitar dicha tributación por el traspaso de los activos de su patrimonio personal si se acoge al Régimen Especial de las fusiones, escisiones, aportaciones de activos, canje de valores, regulado en el capítulo VII del título VII de la LIS.

Conforme al mismo, Ud, puede aportar los bienes afectos a su negocio como aportaciones no dinerarias según permite y regula el artículo 87 de la vigente Ley 27/2014, de 27 de noviembre, del Impuesto sobre Sociedades (LIS).

Para que ello sea posible, habrá que cuidar que los elementos patrimoniales se encuentren afectos a la actividad económica que ya ejerce en Estimación Directa, y para ello deberán haber permanecido dentro del activo de la actividad durante al menos tres años, antes de su aportación a la sociedad. Además, tenga cuidado de que dichos bienes sean enteramente de su propiedad y disposición.

Además, es fundamental que su actividad, previamente a la aportación a la nueva sociedad, se haya llevado mediante una contabilidad con arreglo a lo dispuesto en el Código de Comercio.

Por todo ello, en caso de pudiendo aplicar dicho régimen especial tributario regulado en IS y también aplicable para el profesional o empresario en IRPF, el mismo aportante persona física no integraría renta alguna en la base imponible de su Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas como consecuencia de ese traspaso patrimonial empresarial a la nueva sociedad mercantil, pues no se consideraría alteración patrimonial en su IRPF.

Con la aportación de dichos bienes, Ud. recibirá a cambio unas participaciones sociales de la nueva sociedad, que conservarán a efectos fiscales los valores y fechas de adquisición que tenían todos los bienes afectos a la actividad empresarial aportados a la nueva sociedad de capital.

A partir de aquí, el régimen fiscal del nuevo negocio, explotado ahora en el seno de la nueva sociedad de capital, se regirá bajo la tributación del Impuesto sobre Sociedades (IS), el cual puede dar lugar a un juego mayor o más claro de deducción de gastos corrientes o por inversión en activos o actividades, de diferimiento de rentas o beneficios en el ámbito mercantil o fiscal, e incluso de tributar por un tipo de gravamen general más reducido del general del 25%, y que no se somete a una escala tan progresiva en IRPF y que fácilmente puede superar aquel.

Miguel Angel Díaz Herrera.
Abogado.
VINCIT ABOGADOS

IS
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Jun 21, 2018 por Miguel Ángel Díaz Herrera