Incapacidad

En ocasiones el empleado está seriamente impedido para trabajar, llegando a arrastrar continuas bajas de IT, pero tampoco llega a alcanzar el grado necesario para ser considerado afecto a una Incapacidad laboral, pese a que tiene serias limitaciones para realizar sus tareas. Entonces ¿qué puede hacer dicho trabajador?.

El grado de incapacidad permanente total para la profesión habitual es restrictivo. Pese a que todos conozcamos a un familiar, amigo o vecino que la tenga reconocida ello no significa que sea sencilla de conseguir si realmente no se alcanzan las limitaciones que impone la ley para que un trabajador pueda alcanzar dicho reconocimiento. Como todo en la vida, es cuestión de demostrar que realmente las limitaciones físicas impiden al trabajador seguir realizando su trabajo en términos de una calidad y normalidad media.

Lo esencial para la calificación jurídica del trabajador como afecto a una Incapacidad Permanente en sus diferentes grados es su profesión habitual, de manera que unas mismas lesiones y secuelas pueden ser o no constitutivas de invalidez permanente en función de las actividades o tareas que requiera la profesión de dicho trabajador, de conformidad con el artículo 137.4 L.G.S.S.

Siendo así, la Incapacidad Permanente Total está configurada en la L.G.S.S. como aquella situación que impide al trabajador a realización de todas o las fundamentales tareas de dicha profesión, siempre que pueda dedicarse a otra distinta.

Sin embargo, como decimos, cada caso es distinto. La jurisprudencia ha tenido en cuenta para caso concreto las peculiares circunstancias de mayor o menor dureza de la profesión, así como la exigencia para la dedicación a ésta. Es por ello que deben valorarse particularmente las lesiones del trabajador, cómo y en qué grado le afectan, y cómo incide en la capacidad para la realización de sus tareas propias habituales.

Por lo tanto, para el caso de que no llegara a ser reconocida la Incapacidad Permanente Total por el INSS, o incluso por el Juzgado de lo Social, y estando obligados a seguir trabajando ¿qué se puede hacer?.

Es importante aquí resaltar que la empresa debe imperativamente proteger la salud de sus trabajadores, incluso a título de riesgo. Dicha obligación preventiva debe ser necesariamente recogida en el Plan de Prevención de Riesgos Laborales a los que está obligada la empresa, debiendo incluso ir adaptando o corrigiendo las medidas protectoras de manera continua a las situaciones que surjan en cada puesto de trabajo y/o trabajador.

En consecuencia, el trabajador lo primero que deberá realizar es su solicitud de adaptación del puesto de trabajo.

Dicho derecho laboral del trabajador tiene su apoyo en el art. 25.1 de la Ley 31/95, de 8 de noviembre, de Prevención de Riesgos Laborales dispone que "El empresario garantizará de manera específica la protección de los trabajadores que, por sus propias características personales o estado biológico conocido, incluidos aquellos que tengan reconocida la situación de discapacidad física, psíquica o sensorial, sean especialmente sensibles a los riesgos derivados del trabajo. A tal fin, deberá tener en cuenta dichos aspectos en las evaluaciones de los riesgos y, en función de éstas, adoptará las medidas preventivas y de protección necesarias. Los trabajadores no serán empleados en aquellos puestos de trabajo en los que, a causa de sus características personales, estado biológico o por su discapacidad física, psíquica o sensorial debidamente reconocida, puedan ellos, los demás trabajadores u otras personas relacionadas con la empresa ponerse en situación de peligro o, en general, cuando se encuentren manifiestamente en estados o situaciones transitorias que no respondan a las exigencias psicofísicas de los respectivos puestos de trabajo".

Y además, deberá incluso tenerse en cuenta, como hemos indicado anteriormente, que pueden existir situaciones de riesgo.

A tal efecto, recordamos que el art.16.2 b) del mencionado texto legal (Ley 31/95) dispone que: "Si los resultados de la evaluación inicial pusieran de manifiesto situaciones de riesgo, el empresario realizará aquellas actividades preventivas necesarias para eliminar o reducir y controlar tales riesgos. Dichas actividades serán objeto de planificación por el empresario, incluyendo para cada actividad preventiva el plazo para llevarla a cabo, la designación de responsables y los recursos humanos y materiales necesarios para su ejecución. El empresario deberá asegurarse de la efectiva ejecución de las actividades preventivas incluidas en la planificación, efectuando para ello un seguimiento continuo de la misma. Las actividades de prevención deberán ser modificadas cuando se aprecie por el empresario, como consecuencia de los controles periódicos previstos en el párrafo a) anterior, su inadecuación a los fines de protección requeridos".

La adopción de dichas medidas por el empresario son preceptivas e imperativas, pues, debe protegerse en todo caso la salud del trabajador, y compatibilizar su situación física con las labores propias encomendadas.

Las consecuencias propias de la omisión de la adopción de las preceptivas medidas de adaptación a favor del trabajador son varias y redundan en su beneficio, pero ello merecerá otra entrada o comentario desde VINCIT Abogados.

VINCIT Abogados.
Especialistas en Derecho Laboral
Despidos, Incapacidades, Accidentes de Trabajo.

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May 20, 2018 por VINCIT