Falsos Autónomos

Recientemente el Tribunal Supremo ha venido a poner más claridad sobre en la práctica de la contratación en fraude a través de falsos autónomos, entendida como aquella situación en la que la empresa mantiene como relación mercantil a trabajadores que están dados formalmente de alta como Autónomos (RETA), y que en realidad cumplen los mismos requisitos que el resto de trabajadores en plantilla y que mantienen un contrato de trabajo por cuenta ajena.

Sin embargo, para conocer si realmente dichos trabajadores autónomos deben estar dados de alta en régimen general por cuenta ajena, se deben cumplir las notas características de la laboralidad por prestar sus servicios dentro del ámbito de organización y dirección de la empresa.

Siguiendo la doctrina del TS, favorecen la calificación de laboralidad los siguientes elementos,

- La existencia de una remuneración fija y periódica y determinada por la empresa en proporción con la actividad prestada;
- Los autónomos carecen de estructura empresarial e inserción en la organización de trabajo de la empresa.
- Los materiales principales los entrega la empresa.
- Los clientes los aportaba la empresa, y el autónomo no mantiene contacto directo con los mismos.
- La empresa somete a inspección y supervisión las tareas del autónomo.
- La empresa da formación a los autónomos junto al resto de trabajadores de plantilla.
- La empresa entrega los manuales de trabajo.
- Etc.

Así, el Tribunal Supremo, recientemente y en un periodo muy corto, ha dictado cuatro sentencias sobre esta cuestión que fortalecen más si cabe la protección de los trabajadores y su cobertura por cuenta ajena:

- STS 16 de noviembre 2017 (rec. 2806/2015), en relación a trabajadores que realizan servicios de traducción e interpretación a juzgados

- SSTS (2 y en Pleno) 24 de enero 2018 (rec. 3394/2015; y rec. 3595/2015) y 8 de febrero 2018 (rec. 3389/2015), sobre trabajadores que prestan servicios de instalación y mantenimiento de ascensores para “Zardoya Otis”.

A modo de resumen, podemos destacar, en el caso de los traductores, que el Alto tribunal gráficamente concluye que: “aunque parece que el intérprete goza de gran libertad a la hora de acudir o no a prestar sus servicios, es lo cierto que, dada la relación establecida entre las partes, si no acude, corre el riesgo de que no se le vuelva a llamar”.

E igualmente, destacamos en el caso de los autónomos contratados por Zardoya que el Tribunal Supremo destaca que,

“aparece clara la característica de la ajenidad, ya que los frutos del trabajo pasan “ab initio” a la mercantil Zardoya Otis S.A. que asume la obligación de retribuir dichos servicios que están garantizados; por otra parte nada hay que acredite que el demandante asuma riesgo empresarial de clase alguna, ni que realice una inversión en bienes de capital relevante, pues la inversión que constituye elemento esencial de la actividad contratada se entrega directamente por la demandada”.

“ […] no consta que el actor fuera un verdadero empresario que – titular de un negocio- ofreciese su actividad empresarial en el mercado y que asumiera el riesgo y ventura de tal hipotética actividad; lo que se desprende, por el contrario, es que la actividad se prestaba exclusivamente para la demandada en la forma y condiciones que esta determinaba”.

Por último, es importante destacar que el propio tribunal descarta la calificación de los trabajadores como afectos a la condición de TRADE (Trabajador Autónomo Económicamente Dependiente), y ello porque, “no ha quedado acreditado que realice una actividad económica o profesional a título lucrativo y de forma habitual, personal, directa; lo que constituye requisito imprescindible para que pueda darse la figura”.

Como conclusión a todo ello, deberá estudiarse las distintas situaciones particulares para considerar si efectivamente, es real y cierta la relación que une a la empresa con el prestador del servicio, es decir, si es en realidad un trabajador Autónomo, en la medida en que tiene libertad para prestar su trabajo y asumiendo el riesgo y ventura de su actividad, o si en realidad nada ello es cierto, y es una actividad encubierta.
Si en cada caso el supuesto es el segundo de los indicados anteriormente, la empresa tiene una grave contingencia en curso, laboral y de Seguridad Social, y el trabajador una vía de reclamación contra la empresa para reclamar su condición de miembro de la plantilla con contrato laboral ordinario.

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Mar 15, 2018 por VINCIT