Limpiadoras, Concineras, Camareras ..

Se viene argumentando desde hace unos años que la existencia de lesiones padecidas por los trabajadores en el ámbito laboral que no se encuentren dentro de la lista reglamentaria al efecto que pueden causarla pueden no ser consideradas enfermedad profesional por tal motivo.

En consecuencia, ¿qué ocurre cuando las lesiones producidas durante el trabajo no se encuentran incluidas dentro de las que marca el listado reglamentario para dicha profesión?.

En principio, el artículo 157 de la Ley General de la Seguridad Social (Real Decreto Legislativo 8/2015, de 30 de octubre, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley General de la Seguridad Social -LGSS-), da el concepto legal de lo que constituye una enfermedad profesional, estableciendo que:

“Se entenderá por enfermedad profesional la contraída a consecuencia del trabajo ejecutado por cuenta ajena en las actividades que se especifiquen en el cuadro que se apruebe por las disposiciones de aplicación y desarrollo de esta ley, y que este provocada por la acción de los elementos o sustancias que en dicho cuadro se indiquen para cada enfermedad profesional.

En tales disposiciones se establecerá el procedimiento que haya de observarse para la inclusión en dicho cuadro de nuevas enfermedades profesionales que se estime deban ser incorporadas al mismo. Dicho procedimiento comprenderá, en todo caso, como tramite preceptivo, el informe del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad”.

Es decir, según la Ley (LGSS) se entenderá por enfermedad profesional cuando se cumplan los tres requisitos de que (1) se produzca a consecuencia del trabajo ejecutado por cuenta ajena; (2) se encuentren dentro de las que marque la misma y (3) estén provocadas por la acción de elementos y sustancias que se determinen para cada enfermedad.

El precepto reglamentario de desarrollado aludido por la LGSS fue llevado a cabo por el Real Decreto 1299/2006, de 10 de noviembre, por el que se aprueba el cuadro de enfermedades profesionales en el sistema de Seguridad Social y se establecen criterios para su notificación y registro.

Añadidamente, la doctrina jurisprudencial de la sala de lo social del Tribunal Supremo contenida en su sentencia de fecha 13 de noviembre de 2006 , RCUD, razona que “se presumen iuris et de iure que son enfermedades profesionales todas las listadas en el Real Decreto 1299/2006, sin que se exija, en contra de lo que sucede en los accidentes de trabajo, la prueba de conexión entre el trabajo realizado y la enfermedad profesional sufrida …”

Siendo así, el TS en su sentencia de 31 de enero de 2003 declaró que "sólo el trabajo realizado para las actividades listadas es susceptible de producir una enfermedad profesional y sólo las enfermedades incluidas en las listas pueden dar lugar a la enfermedad profesional, mostrándose contraria a la elasticidad de las listas, no sólo porque fomentaría la litigiosidad, al hacer incierta la solución y llevar al casuismo, sino también porque la exigencia de correspondencia entre ambas listas se halla en la Ley"

No obstante, la sentencia TS de 31 de mayo de 2004 excepcionalmente indicó que puede admitirse un criterio más amplio, cuando la norma reglamentaria se expresa en términos amplios.

No obstante, ya adelantamos que fuera del ámbito del listado reglamentario del RD 1299/2006, también pueden declararse como enfermedad profesional aquellas patologías que no se encuentren expresamente incluidas, ello sin perjuicio de la dificultad probatoria.

Ello es debido a que su listado es simplemente enunciativo, por lo que no impide que si un trabajador realiza los mismos requerimientos que los descritos en el listado reglamentario para la posible afección a otras enfermedades también tenga que ser considerada como una enfermedad profesional.

Y a tal efecto, es preciso tener en cuenta que la Sala de lo Social del TS ha admitido la calificación de Enfermedad Profesional en supuestos de no inclusión expresa en el listado de enfermedades profesionales (SSTS 13/11/06 - 2539/95 , y 26/06/08 – RCUD 3406/06).

Y en ese sentido destacamos el síndrome del túnel carpiano para una empleada de limpieza por la sentencia del Tribunal Supremo, de fecha 5 de noviembre de 2014, RCUD 1515/2013, que reconoce como enfermedad profesional de una limpiadora cuando esta patología no estaba incluida en el reglamento de previsión, por ser una tarea que requiere movimientos repetidos o mantenidos de hiperextensión e hiperflexión de la muñeca, de aprehensión de la mano como lavanderos, cortadores de tejidos y material plástico y similares, trabajos de montaje (electrónica, mecánica), industria textil, mataderos (carniceros, matarifes), hostelería (camareros, cocineros), soldadores, carpinteros, pulidores, pintores.

De igual manera y por la misma vía extensiva se ha entendido para la profesión de peluquero/a para el padecimiento del "Síndrome subacromial” (al realizar posturas forzadas y movimientos repetitivos en el trabajo, con los codos en posición elevada), pues estando incluida en el cuadro de enfermedades profesionales dicho padecimiento, aunque la profesión de peluquero/a no esté expresamente incluida en la enumeración de actividades capaces de producir dicha enfermedad profesional, como las que se relacionan en el Real Decreto 1299/2006 de "como son pintores, escayolistas, montadores de estructuras ", tal lista debía considerarse abierta como se deduce del adverbio "como", motivo por el que se aceptó la consideración de Enfermedad profesional por la sentencia del TS 3031/2015 Tribunal Supremo, Sala de lo Social, de 18 de Mayo de 2.015 (Nº de Recurso: 1643/2014).

Como conclusión a lo expuesto, pese a que no pueda estar incluida la enfermedad padecida por el trabajador/a en el listado reglamentario, puede ser reconocida como Enfermedad Profesional, con las consecuencias legales en beneficio del mismo/a, si puede demostrarse que las lesiones padecidas son compatibles con el listado de actividades ejercidas por el mismo para otras profesiones.

VINCIT Abogados.

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Apr 30, 2018 por Miguel Ángel Díaz Herrera