Incapacidad

Los movimientos repetitivos son un problema frecuente en las extremidades superiores de los trabajadores, que pueden producir lesiones temporales o permanentes de músculos, nervios, ligamentos y tendones.

Las lesiones suelen producirse por microtraumatismos repetitivos que afectan en especial a personas trabajadoras de los sectores alimentario, construcción, calzado y de automoción, entre otros.

La realización de tareas constantes en posturas forzadas en el trabajo, puede producir a la larga limitaciones a la movilización manual de cargas o lesiones en la columna lumbar, que pueden desembocar en repetidas bajas laborales por Incapacidad Temporal o incluso el reconocimiento de una Incapacidad Permanente Total para la profesión habitual.

Recordemos que el grado de incapacidad permanente total para la profesión habitual está configurado en la L.G.S.S. como el que impide al trabajador para la realización de todas o las fundamentales tareas de dicha profesión, siempre que pueda dedicarse a otra distinta.

La jurisprudencia ha tenido en cuenta para caso concreto las peculiares circunstancias de mayor o menor dureza de la profesión, así como la exigencia para la dedicación a ésta de la mayor o menor integridad física (SS.T.S. de 17 de enero y 29 de junio de 1989).

Además, debe recordarse que lo esencial y determinante para la calificación jurídica de la situación del trabajador afectado es su profesión habitual, de manera que unas mismas lesiones y secuelas pueden ser o no constitutivas de invalidez permanente en función de las actividades o tareas que requiera la profesión de dicho trabajador, de conformidad con el artículo 137.4 L.G.S.S.

Pese a que en un primer momento la jurisprudencia era reacia al reconocimiento de Incapacidades laborales generados por desgaste en el trabajo, a la larga se han reconocido por los mismos dichas IPT a trabajadores por las lesiones producidas por lesiones generadas por movimientos repetitivos.

Así, por ejemplo, nos remitimos a la Sentencia del TSJ de I. Baleares de 28 de Julio de 2006, a un trabajador autónomo que figura en el RETA como fotógrafo, reconoció la incapacidad permanente total para su profesión habitual ante la evidencia de que las limitaciones producidas en su columna vertebral y otras dolencias originadas por movimientos repetitivos producían una incidencia en su vida laboral relevante, y fundamentalmente en el trasporte y manejo de cámaras de video.

Se ha considerado también por la Sentencia del TSJ Andalucía (Málaga) de 21 de Febrero de 2018 para un conductor de máquinas excavadoras “que requiere movimientos repetitivos y bruscos de los brazos y permanecer continuamente sentado a bordo de los vehículos de gran tonelaje”; o por la Sentencia del TSJ de Castilla-León (Valladolid) de 16 de Febrero de 2018 para una cocinera, por sus limitaciones en la movilidad del hombro, producidas por desgaste laboral; o incluso por la Sentencia del TSJ de Andalucía (Málaga) de 11 de Octubre de 2017 para una reponedora de Mercadona, por sus cervicalgia y tendinitis en extremidades superiores, producidas igualmente por desgaste laboral.

En definitiva, cuando se produzcan secuelas en el trabajador que impidan el desempeño de las tareas propias de su actividad laboral con la profesionalidad, dedicación y constancia que la relación laboral exige, lo que sin duda puede suscitarse al realizarse movimientos repetitivos en el trabajado, puede ser solicitada la Incapacidad Permanente Total para la profesión habitual que lleva aparejada una pensión vitalicia cuantificada en el 55% de su base reguladora, atendiendo a su cotización a lo largo de su vida laboral.

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May 14, 2018 por VINCIT